La liquidez es la capacidad que tiene un proveedor para cumplir con sus obligaciones financieras en el corto plazo. Cuando esta es limitada, el impacto no se queda solo en el proveedor, se traslada directamente al comprador.
Un proveedor con problemas de liquidez puede retrasar entregas, incumplir contratos o reducir la calidad. Esto deriva al comprador en desafíos cómo:
- Reprocesos: Necesidad de repetir tareas, órdenes o evaluaciones debido a incumplimientos del proveedor, lo que consume tiempo y recursos adicionales.
- Interrupciones operativas: Pausas o afectaciones en la operación causadas por retrasos, fallas en entregas o incapacidad del proveedor para cumplir.
- Sobrecostos no planificados: Gastos adicionales que surgen por tener que reemplazar proveedores o renegociar condiciones.
- Alta dependencia de compras de emergencia: Mayor recurrencia a compras rápidas y no estratégicas, que tienen precios más altos y reducen la capacidad de negociación.
Además, la falta de visibilidad sobre la salud financiera de los proveedores dificulta la toma de decisiones informadas. Muchas organizaciones evalúan precios y cumplimiento, pero dejan de lado indicadores financieros que permiten anticipar riesgos y actuar a tiempo.
Gestionar el riesgo financiero de los proveedores es una práctica de resiliencia empresarial que debe ir de la mano de la identificación de señales tempranas de baja liquidez para lograr renegociar condiciones, diversificar proveedores críticos y proteger la continuidad del negocio.
La gestión estratégica de proveedores implica monitoreo, análisis y decisiones basadas en datos confiables. Conoce cómo anticiparte a los riesgos financieros de tus proveedores. Agenda un demo y toma decisiones más seguras.
